jueves, 17 de enero de 2008

Don Pelayo

¡Eso, eso! ¡Un nuevo Pelayo que encabece una nueva Reconquista, tan necesaria...!
La cosa parece sacada de La venganza de don Mendo. :-)




miércoles, 16 de enero de 2008

Cadáver muerto

LEO EN LA EDICIÓN digital de un periódico extremeño la noticia que pongo a continuación. La verdad es que estos cadáveres son de lo que no hay. ¡Para cadáveres los de antes, que no se morían nunca!

domingo, 6 de enero de 2008

Aggiornamiento

¿QUIÉN HABLÓ de inmovilismo en la Iglesia Católica en España? Nada más alejado de la realidad. Véase, si no, la refrescante imagen tomada en una de las recientes manifestaciones organizadas por el trío Rouco––Cañizares––García-Gasco: Sorbete, mp3...

viernes, 4 de enero de 2008

Cortan a todos por el mismo patrón

NO SÉ QUÉ me llama más la atención del recorte que pego a continuación. La foto es un poema. El texto casi sobra.

lunes, 26 de noviembre de 2007

¡Ave María purísima!

VAYA SERMÓN, el que tuvo que aguantar la vicepresidenta del Gobierno, en la cena «de honor» que ofreció el pasado sábado en la embajada española en el Vaticano a los tres nuevos cardenales españoles, tras la imposición de no sé qué distintivos de su nueva condición. El arzobispo de Valencia, un tal Agustín García-Gasco, le echó una bronca de no te menees (en términos diplomáticos, of course) a Fernández de la Vega alertándola, como si de una de sus ovejas se tratara, del peligro de «construir una sociedad al margen de Dios».

En la imagen puede comprobarse que, al menos, la vicepresidenta mira de frente al clérigo; en cambio los otros comensales -se distingue entre ellos a Rouco y a Cañizares- tienen la mirada baja. ¿Acaso de vergüenza?

viernes, 23 de noviembre de 2007

Mezclas inconcebibles

HABRÁ QUE recurrir al tópico ese de que una imagen vale más que mil palabras, de modo que nada añadiré a la fotografía que sigue. Sólo diré que ha sido tomada en el día de la fecha, 23 de noviembre de 2007, en una céntrica esquina cacereña.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Velos

PASEAS por una avenida del centro de la ciudad y oyes, sin poder evitarlo, la conversación de dos venerables -al menos en apariencia- ancianitas que acaban de cruzarse con una guapa moza ataviada con un velo islámico. Y una de las biempensantes señoras le dice a la otra: "¡No sé adónde vamos a llegar!, ¡qué te parece, la mora, con esa cosa a la cabeza!

La otra dama asiente, al poco de cruzarse con un hombre vestido todo de negro (salvo una tira blanca en el cuello) al que hacen una reverencia antes de pasar por delante de la puerta de un conocido colegio, cuyo solar ocuparán próximamente unos grandes almacenes, en el que quizás ellas mismas estudiaron, y cuyas propietarias, hasta ayer mismo, llevaban unas especies de cofias de no te menees. En efecto: ¡No sé adónde vamos a llegar!!