viernes, 14 de enero de 2011

Ahora es que se van sin pagar... ¡Te digo yo!

Lamento no haber empezado hace días a recoger tonterías de las muchas que están apareciendo en los periódicos sobre el asunto del fumar en los bares: hubiera tenido para escribir un libro. Que si uno salió a la calle y se le cayó encima una marquesina, que si otro hablaba en voz alta en la puerta de un bar y despertaba a los vecinos, que si aquel recibió un botellazo de un cliente y luego se vio que no tenía nada que ver con lo del fumateo… La última gilipollez es que, debido al que algunos llaman cigarrón, hay muchos clientes que se van de los bares sin pagar; por lo visto, dicen «salgo a fumar» y si te vi no me acuerdo.


Grandioso problema, emergencia nacional, vive Dios. ¡Que les cobren tras servirles, puñetas! Yo no sé si es que la crisis también está afectando a las neuronas o es que hay periodistas que, no teniendo nada más sustancioso que llevarse a la boca, se conforman con lo primero que encuentran. ¡Santísima virgen de la Montaña! (para los no cacereños: la patrona local, de la que, como quien me conoce sabrá perfectamente, soy el más humilde de los devotos).

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